domingo, 4 de mayo de 2008

Crónica de la Feria del Libro de Sevilla

Llegamos a la Plaza Nueva, y concretamente a la carpa central, una hora antes de que empezara el recital, o sea, a las 17h. Allí ya habían unas 15 o 20 personas haciendo cola. Menos mal que había sombra, porque el calor era insoportable. La gente no paraba de pedir que nos abrieran, porque se hacía la hora, al final abrieron la carpa a las 18h, justo a la hora que decían que empezaba.
No tuvimos ningún problema para sentarnos en la 1a fila, bueno, no en la 1a del todo, porque las dos primeras filas estaban reservadas para autoridades y prensa, pero nos sentamos en 3a, justo detrás de la prensa.
Sabina y Benjamin entraron pasados unos minutos de las 18h por los pasillos por en medio de la gente. Mi silla era la primera al lado del pasillo, así que pasó por mi lado y le toqué cuando pasó.
Sabina empezó diciendo que acababa de llegar de Paris junto a Jimena (quizá por eso no se quitó las gafas de sol en todo el rato) y nos dio las gracias porque se alegraba de ver la carpa repleta de gente. El recital duró una hora exacta. Todo fue cachondeo entre ellos, muchas risas, mucho verso y muchos elogios. Encima de la mesa tenía un montón de libros, tanto de uno como de otro, y al principio tenían dos vasos de agua que enseguida se conviertieron en dos de whisky. Sabina también tenía en la mano un cigarrito de plástico. El mejor momento fue sin duda cuando Benjamín nos pidió que nosotros le hiciéramos palmas mientras leía un poema; nos quedó súper chulo el efecto. Tras acabar el recital, Sabina buscaba un baño como loco, (no me extraña, ya que se debió beber un par de whiskys) así que se fue un momento. Cuando volvió empezó la firma de libros. La organización montó una cola muy bien organizada y fui la primera en pasar. Le entregué una carta, le di la foto que tengo con él para que me la firmara, también me firmó el "Ciento volando de catorce" y charlé con él un momento. (Pancho, ya hablaremos tu y yo je je) También pude charlar con Jimena, qué simpática.
Se formó una cola enorme, creo que estuvo una hora firmando, y luego al acabar salió a toda prisa de la carpa, junto a un hombre que debía ser el organizador o algo. Nosotros caminábamos unos metros detrás de él, calle abajo, junto a Jimena, que nos dijo que el pobre Sabi estaba muy agobiado de firmar. La gente que se cruzaba con él por la calle decía: es Sabina, es Sabina! Incluso una niña le pedía a su madre que le pidiera un autógrafo! Entonces Jimena se reunió con ellos y los tres se fueron andando.

4 comentarios:

Guido B. Alonso dijo...

Gracias por compartirlo.
Beso.

Anónimo dijo...

Pixxi te lo llegan a contar hace unos años en el estadio del Levante y no te lo crees, me alegro mucho por ti.

Un fuerte abrazo,

Víctor (El delgado...)

Pixxi dijo...

Victor! tu por aki! Que grata sorpresa. Es cierto, me lo dicen y no me lo creo. Un besazo y nos vemos en Loco Club.

Janaki dijo...


muy buena la crónica.

cuidese.